martes, 20 de julio de 2010

Diario de un viaje al norte de la India 1 10 2009

Hoy dejamos Rishikesh… sobre las 6:30 nos levantamos para darnos una duchita, hacer las mochilas y tomar un chaid camino al parking donde nos espera Mahendra. El chaid lo tenemos que tomar en la calle, ya que es muy pronto y están limpiando los baretos, menos mal que por lo menos nos ponen el té. Disfrutando del sabor del té observamos la calle sentados en un bordillo, el discurrir de la gente, la mayoría sadhus que van a meditar al Ganges, algún chico que va a la escuela y turistas que llevan la típica alfombra para hacer yoga en algún centro de meditación. Apuramos el té cogemos las mochilas y atravesamos el puente de laskman jula para llegar al parking. Una vez metidos en el coche salimos dirección sur para atravesar el pueblo y coger la carretera hacia Chandigarh, el paisaje es muy bonito, lleno de arboles y verde tras dos horas paramos para desayunar en condiciones. Hacemos varias paradas en el camino a comer y beber coconut, el viaje se hace superpesado, si me pagaran para repetirlo no lo haría, con eso lo digo todo, creo que fueron 7 horas y 8. Al Llegar a Chandigarh, la ciudad sorprende, está muy limpia para ser india, organizada por sectores y con muchas glorietas y semáforos que se respetan, parece que estás en otro país, el lio para llegar al hotel es tremendo. Después de la paliza del viaje, decidimos comer en un restauran de luxe para celebrarlo y estar fresquitos, un pequeño lujo. Cuando llegamos al hotel, no nos quedan ganas de nada y decidimos practicar la famosa siesta., que es interrumpida varias veces por el personal del hotel pidiendo y devolviendo el pasaporte. Después de la reconfortante siesta, ya es de noche, pero nos apetece dar un paseo por un mercado, Mahendra nos quiere llevar a un restaurante donde hay un espectáculo con música tradicional, no nos va mucho pero insiste y al final vamos, es algo curioso. De vuelta al hotel paseamos para bajar la cena y a descansar ya que mañana partimos para Amritsar, Chandigarh es una ciudad puente que casi todos los turistas pasan por ella para ir a otros destinos.























reciclando:

jueves, 15 de julio de 2010

Diario de un viaje al norte de la India 30 09 2009

Hoy he descansado bastante bien, ayer tenía un tute encima que no podía con mi alma, nos hemos levantado pronto para disfrutar un poco del fresquito. La verdad es, que por la mañana refresca, desayunamos en una terraza frente al Ganges bastante bien y nos relajamos hasta las 8:30. El plan de hoy es ir a ver unas cascadas en la montaña, hora y media caminando, compramos agua para llevar en el camino y salimos dirección norte, a unos 5 km está el desvío hacia el parque natural, la subida empieza suave, pero a medida que avanzamos nos introducimos en un bosque espeso y la cuesta se empina, dicen que es 1,5 km, esto no es real… cuando llegamos a una cascada, decidimos bañarnos porque el esfuerzo nos hace sudar de lo lindo, tras un rato comenzamos a plantearnos volver ya que con las cuestas que hay no pensamos que cerca haya mas cascadas, pero un anciano que baja la cuesta nos indica con gestos que arriba hay otra cascada y se puede nadar. Según subimos tenemos momentos de arrepentimiento ya que la cuesta se convierte en una cima… poco a poco llegamos hasta una cascada enorme con un laguito que nos invita a refrescarnos, la temperatura no es tan alta y se puede disfrutar del momento, parece increíble el cambio que se produce unos metros más arriba. Cuando nos hemos refrescado, decidimos subir un poco más, ya que estamos, seguro que lo duro ya ha pasado, el camino al principio es peor… cuando coronamos la subida, continuamos por una acequia para el riego, el paisaje cambia radical, de bosque cerrado se convierte en un valle lleno de campos sembrados de arroz, el verdor es alucinante, tiene muchos matices que lo hacen muy atrayente. Continuamos 3 kilómetros más y ni rastro de cascadas, preguntamos a un hombre y nos dice que más arriba, pero ya estamos satisfechos de andar, cascadas y nuestros estómagos rugen con fuerza, con lo que bajamos. En la bajada coincidimos con dos españoles en la cascada y charlamos sobre su viaje y el nuestro, una charla divertida. El resto de la bajada la hacemos tranquilamente. Cuando llegamos abajo, Mahendra está comiendo, nos dice que la comida está buena, así que decidimos comer allí, es el típico bareto de carretera hecho de bambú, muy curioso. Por la tarde decidimos dar un paseo hasta el aarti, esta vez bordeando el Ganges, he visto en un mapa que hay playitas, el camino es mucho más bonito que el otro, está lleno de vegetación y de centros de meditación (Asram), deambulan muchos yoguis, sadhus y extranjeros con ropajes naranjas, están meditando en retiro espiritual. En el camino, buscamos una escuela para dar todo el material que he recogido de amigos, encontramos una del gobierno, pero está cerrada, un vendedor que teje gorros frente a la escuela, nos informa, confiamos en su buena fé y le dejamos todo para que lo entregue al profesor, parece que le conoce, lo dicho confiamos que lo entregue y no lo venda a los propios chicos de la escuela. Las playas son atractivas e invitan al baño, he leído que hay que tener mucho cuidado ya que hay mucha corriente y ocurren accidentes a los incautos, al final caigo en la tentación y bajamos para bañarme, Car tiene más respeto y prefiere esperar sentada disfrutando de la vista, varios niños nos aborda intentando vendernos flores y ofrendas, aunque les decimos que no, continúan hasta que se cansan, el baño es realmente reconfortante, hay mucho contraste de temperatura entre el ambiente y el río, disfruto como un niño. Cuando salgo Car está hablando con unos supuestos Sadhus que le piden dinero para medicinas, y me dice que si tengo algo para darles, les pregunto qué cuanto quieren a ver qué tipo de Sadhus son o más bien que avaricia tienen, me piden 200 rupias, me sonrío, le digo que le voy a dar algo para ayudarles, pero cuando hago el gesto de darle 5 rupias, me las niegan, entonces les digo que no les hace falta el dinero, y cambia su actitud instantáneamente, se ponen un poco agresivos gritando, con calma le digo que si fuera un Sadhu, que lo dudo, se conformarían con lo que les doy y con lo que otros les den por caridad, podrán comprar lo que necesitan, su respuesta es que yo tengo mucho… después de un intercambio de opiniones, me dice que si le doy el dinero, le contesto que si le hace falta sí, pero que cuando uno pide por necesidad, todo dinero es bueno aunque sea una rupia, me hace el teatrillo como que si pero se nota en su mirada que lo que quiere es la pasta, se lo doy y se marchan, nos quedamos como atontados mirando el curso del río, mientras a nuestro lado se bañan varios yoguis y se sientan en la orilla mirando al sol y rezando. Entonces ocurre algo que nos permitió sumirnos en la relajación y el disfrute, un grupo de yoguis con una extranjera, se sientan a nuestro lado y después de darse un refrescante baño, uno saca una flauta y toca melódicamente, mientras los demás se ponen en posición de rezo y rezan mientras disfrutan de la melodía, al poco tiempo llega otro que se une a la música con otra flauta, este último le hice unas fotos ayer en el aarti, disfrutamos del atardecer, en ese ambiente placentero, mientras hago alguna foto. Cuando terminan, le enseño la foto que le hice al personaje de ayer y se ríe mientras se ve, me pide que se la mande por correo cuando pueda, en eso quedamos, la vuelta al hotel ya de noche, es muy relajante, en el camino hacemos alguna compra y decidimos cenar en la terraza del hotel para disfrutar la última noche en Risikesh frente al todo poderoso Ganges. Mañana salimos camino de chandigarh, Shimla lo dejaremos para otra ocasión, ya que no cuadra el trayecto con los días que tenemos y va a ser mucha paliza en el coche, ya lo será de esta manera…

lunes, 5 de julio de 2010

Diario de un viaje al norte de la India 29 09 2009

Hoy toca madrugar para ver Haridwar prontito, que es cuando se vé realmente lo autentico. El aarti en todo su esplendor, a las 7 comienza en el Har-Ki-Pauri, cogemos un Ricksaw un poco mas debajo de la puerta del hotel, esta vez la negociación es un poco mejor 50 rs por los dos, después de una pelea, pero para no perder tiempo y llegar en hora lo cogemos. La calle está llena de shadus y gente transitándola en dirección al ghat. Llegamos en 15 minutos, los ghat están llenos de gente que se bañan y rezan mientras sale el sol, la vista es alucinante, nos situamos sobre un puente a observar, sigue habiendo gran cantidad de gente pidiendo dinero, algunos muestran su invalidez para dar más lastima, incluso los funcionarios del gobierno que recogen donaciones nos increpan para que donemos, les indicamos que donamos en las cajas que están para ello en el ghat, parecen conformarse con la explicación. Deambulamos por el ghat impresionados con la devoción que hay, pocos turistas alrededor, casi todo familias o grupos de amigos indios que vienen a realizar pujas para sus familias y ellos mismos, algunos curiosos nos pregunta de donde venimos y nos piden hacerse fotos con nosotros. Paseamos y nuestros ojos recorren el ghat ávidos de curiosidad, en la orilla contraria al pueblo, se agolpan los pobres lavándose y buscando algo en el rio, es curioso, un niño se desplaza por la orilla del ghat llevando un cordón que arrastra por las escaleras en busca de objetos, lleva un imán en el otro extremo, camina hacia atrás y cuando nota algo se agacha a recogerlo. Después un tipo del gobierno, intenta intimidarnos para que donemos dinero gritándonos sin parar, no me inmuto porque entiendo que es lo mejor, y con calma le indico que donamos en las cajas que están para tal efecto, se marcha refunfuñando. Nos quedamos un rato perdidos en nuestros pensamientos, mientras la gente se baña y disfruta tirándose agua y jugando con sus familiares y amigos, que felices son!!!. Decidimos ir a tomar un chaid ya que no hemos desayunado y estamos hambrientos, en la calle transita la gente a otro ritmo que por la tarde, es pronto. Nos sentamos a tomar el té y nos vienen a pedir varios pobres, pido un te para una anciana que me mira con la mano abierta, la situación se hace conflictiva ya que todos quieren que compres algo, y esto hace de reclamo para el resto que están pidiendo, con lo que decidimos no hacerles caso y cuando nos vayamos comprar unos tés y dárselos, Car se queda especialmente impactada con un hombre que tiene un pié de elefante, aunque los hay que dan mucha pena, como los que caminan sobre las manos y los piés, y ancianos en estado precario, verdaderamente es una pena. Cuando terminamos cogemos los tés y los repartimos rápidamente para coger el ricksaw sin más dilación y no crear una avalancha de gente. El ricksaw nos deja en el hotel, recogemos todas las cosas ya que hoy marchamos hacia Risikesh, llegamos en una hora, más o menos, la temperatura cambia un poco a más fresco, pero sigue haciendo calor, Mahendra nos deja en el puente Ran Jhula, pensando que es Laskman Jhula, con lo que hacemos una pateada escaleras abajo y arriba para ir y venir, cuando llegamos al puente de Laskman Jhula hace un calor de flipar, dejamos las mochilas y nos vamos a buscar un hotel sin carga, esto hace que lo puedas mirar mejor y no suba el precio, ya que no te cansas si tienes que ver varios. Hay mucha gente y cruzar el puente colgante es toda una experiencia, monos, vacas, viandantes, motos, bicis, etc. El hotel está reformándose o sea que toca buscar otro, nos decidimos por Lucky hotel, que aunque es un poco cutre, está limpio y es barato, y para lo que vamos a estar en la habitación no merece la pena pagar más, sin aire, por supuesto (250 RS). Además tiene una terraza que dá al Ganges donde ponen cenar y desayunos muy tranquila. Salimos para dar una vuelta y reconocer el terreno, coger las mochilas y dejarlas en el hotel. Cogemos el camino por el otro lado del rio para bajar a Ram jhula, es bastante bonito, pero hace mucho calor y cada dos por tres viene un todo terreno que hace la ruta Ram Jhula – Laskman Jhula, con lo que pierde un poco el encanto (luego me daré cuenta que hay un camino que va cerca del rio, con árboles y muy tranquilo). Estamos un poco tocadillos y decidimos comer en alguna terraza con vistas al Ganges y que corra el aire, elegimos el Bella vista, y es un acierto no solo por las vistas sino por la tranquilidad, después cuando nos traen la comida (khasmir pulao, butter naam y creps con tomate cebolla y queso) alucinamos, el mejor khasmir pulao que he probado, con frutas y frutos secos, nos relajamos y disfrutamos sin prisas. Cuando volvemos camino del hotel encontramos un sitio donde un alemán hace Apple strudel, y nos permitimos el vicio para esta tarde darle a Mahendra y que lo pruebe (es un poco caro para la india pero…). Despues dedicamos un poco de tiempo para conectarnos a internet hablar con la familia y mandar algún correo, vemos a nuestra sobrina en video y flipamos lo guapa que está. Esta tarde vamos a ver el aarti de Ran Jhula que está mucho más preparado para el turista, aunque es bonito, no tiene nada que ver con Haridwar, un Templo acondicionado con alfombras, una orquestilla con megafonía y mogollón de monjes, un hombre dirige la ceremonia y mientras suena la música algún turista que ha decidido hacer la ceremonia, junto con los monjes, se cogen de la mano alrededor del fuego se contonean mientras cantan, después prenden incienso y lo mueven al ritmo mientras el sol cae poco a poco, vamos un aarti ideal de la muerte. Cuando termina una extranjera baila como atrapada con la música mientras todos la miran. Ya es de noche, volvemos a la zona de Laskman Jhula cruzando el puente colgante abarrotado de gente que vuelve tras el aarti, nos vamos a cenar al bella vista y tras pasear disfrutando del fresquito de la noche nos acostamos para descansar que falta nos hace. Risikesh es mucho más turístico que Haridwar y todo está más preparado, mi opinión es que Haridwar es mas autentico y está menos preparado para el turista.

miércoles, 30 de junio de 2010

Diario de un viaje al norte de la India 28 09 2009

Hoy es el festival de Durgá pujá.
En la zona donde estábamos de la india se denomina Dussehra (La India del norte) - estas palabras significan literalmente “el Victorius décimo” un festival hinduista que se lleva a cabo en honor a la diosa Durgá y una ocasión para celebrar el triunfo del bien sobre el mal.
Según la leyenda, La historia de Durga parte de Mahisasura, el búfalo demonio, a través de años de oración, recibió la bendición del señor Brahma, de que ningún poder podía matarlo. En el momento que consiguió este poder, comenzó a causar estragos en todo el mundo y a matar gente. Inclusive quería erradicar a los semidioses. Los semidioses, consternados combinaron sus poderes, invocaron a Durga, y colocaron cada una de sus armas más potentes en cada una de sus diez manos, y para montar, le dieron un león, tras esto Rama invocó a la diosa Durga antes de entrar en la batalla con el demonio Ravana y acabar con él.
Durante 10 días los ciudadanos hacen efigies coloridas de Ravana, kumbhkarna y megnad y el ultimo día del festival (gran Mela) los prenden fuego para acabar con el mal, rodeado de ferias, festividad y disfrute. (Tipo las fallas en valencia).
Nos ha costado levantarnos mogollón, estamos agotados, desayunando era como si estuviéramos dormidos pero con los ojos abiertos, hoy toca visitas a templos de las montañas, existen varios templos pero vamos a ver dos, “Chandi Devi”. Este templo se encuentra en la cima de una colina llamada la Neel Parvat que está en el otro lado del río Ganges. El templo fue construido por el rey de Cachemira, Suchat Singh, en 1929 AD. Chandi Devi está a tres kilómetros de caminata desde el Chandi Ghat y se accede caminando o tomando un teleférico (topway- cable car) muy particular. “Mansa Devi”. Este templo está situado en la cima de una colina llamada la Bilwa Parvat. El templo se puede llegar por tomando la ruta normal caminando hacia la cima o cogiendo un teleférico. Desde la cima de la colina hay una excelente vista de Haridwar. La entrada para ambos cuesta 125 Rs y existe un transporte entre ellos.
Llegamos en coche a “Chandi Devi”, cogemos entrada para los dos templos y subimos en el teleférico, muy curioso, era la primera vez que montábamos en uno parecido. El templo está lleno de Indis, hay mogollón de lisiados, pobres, leprosos que piden limosna para comer. Una vez sales del teleférico, hay que subir una pequeña cuesta animada por gente disfrazada de divinidades que posan para hacerse fotos y te ponen un bindi a cambio, claro está, de rupis. La visita al templo hay que hacerla descalzos, en la entrada hay un deposito para que dejes tu calzado. La visita se hace un poco pesada porque hay mucha gente y somos conducidos por pasillos con barandillas como el ganado, el calor es espectacular y eso que es pronto, la gente lleva arroz, cocos o comida para ofrecérselo al dios, solo te permiten estar unos segundos ya que la gente empuja, Es curioso cómo va toda la familia agarrados de la mano y llevan hasta bebés, su devoción es sorprendente. A la salida varios santones (si quieres o te dejas), te ponen un bindi con arroz y enrollan en tu muñeca un hilo de algodón rojo, derecha hombres e izquierda mujeres, mientras recitan tu nombre u unos mantras, luego te piden una moneda que enrollan en el hilo y te dicen que guardes en tu bolsillo, también te inclina y golpea tu espalda mientras recita palabras en indi, cuando terminan esperan un donativo, nos parece atractivo y lo hacemos (nuestro carma aumenta, aunque no notamos nada jeje). Cuando salimos tomamos un refrigerio rodeado de familias que se toman un descanso y al terminar decidimos ir caminando por la loma hasta un mirador desde donde se divisa el Ganges y la ciudad de Haridwar, contemplar esto es fantástico, aunque la bruma impide tener una vista buena, el calor nos obliga a volver sobre nuestros pasos hacia el templo, en el camino por el que se accede al templo caminando, y que utilizan casi todos los indis, hay puestos de fruta y dulces, probamos una especie de raíz gigante que tiene un sabor agradable y fresco, el chico los corta para dejarlo limpio y saca lonchas con forma de triangulo que me recuerda al queso. Volvemos al teleférico para descender. Cogemos el coche y cruzamos el Ganges para ir al templo de Mansa Devi, aparcamos en el camino que sube si vas andando y bajamos por una barriada pobre que me deja perplejo ya que la tenemos que atravesar entera y vemos la vida indi en su estado puro, la gente nos observa y saluda con una sonrisa en la cara, "nos encanta callejear". Cuando llegamos al templo, hay una cola muy larga y tenemos que esperar en una sala con ventiladores durante mucho tiempo, llamamos la atención de la gente, nos piden hacerse fotografías con ellos y no les molesta que les fotografíe, una niña nos hace preguntas con mucha educación siempre empleando la palabras “sir”, nos pregunta si somos de la india y de que parte, si estamos cansados y como nos llamamos, etc. Este rato que podía ser tedioso por el calor se convierte en algo agradable por la compañía y lo que nos divertimos con la familia, compartimos lo que llevamos y ellos comparten lo que tienen, me acongoja. Cuando finaliza la espera nos desplazamos por pasillos guiados hasta la subida, una vez en el templo, hay muchísima gente, la cola para coger el teleférico de bajada me parece desorbitada y el calor va en aumento, vamos que me planteo bajar luego andando. El acceso al templo hay que hacerlo descalzo también, y si pensaba que solo había gente haciendo cola para bajar, me equivocaba, entrar también es un suplicio, filas de gente con ofrendas se empuja sudando como pollos para acceder al templo pasito a pasito, casi nos separamos de los empujones, pero nadie se enfada y todos con la sonrisa en la cara, nos dejamos llevar por la corriente hasta el dios, casi no se puede ni ver ya que la gente se agolpa para depositar las ofrendas, hay indis dedicados a separarla, abrir los cocos y colocar todo alrededor del dios. En la salida compramos un collar de rudrax y uno de cristal que tenía muchas ganas de ellos, tienen hasta su certificado del templo (jeje). Hacemos la parada de rigor para descansar e hidratarnos con agua y al ver que la cola sigue igual buscamos el camino para bajar andando, el camino merece la pena hacerlo ya que está lleno de tiendecitas, sadhus, santones, gente pidiendo, monos y demás, nos parece atractivo y lo hacemos tranquilamente entre paradas de la gente que nos hace preguntas y nos pide hacernos fotografías con ellos (parecemos monillos de feria). Cuando por fin llegamos al coche el hambre es atroz, así que buscamos un restaurante donde saciarnos, y reponer fuerza para la tarde… Bajamos a la zona del Ganges donde tienen montada una feria en una explanada con las esfinges de los demonios para quemarlas por la noche. Somos el centro de atención mientras caminamos por la feria observando los puestos con curiosidad, hay tiendas de nubes de azúcar "rusticas", mascaras, frutos secos, comida, bebida, etc. Hay mucha gente disfrutando de la fiesta, de vez en cuando nos rodean los chicos para darnos la mano y salir corriendo de vergüenza, durante el paseo salimos de la feria y entramos en una zona de “Sudras, la casta más baja” donde la pobreza se hace latente, viven en tiendas de campaña y acumulan la basura a su alrededor, aunque se continua viendo la sonrisa en la cara de todos, un chico nos alerta que huele muy mal pero que no hay peligro, ya nos lo había dicho antes Mahendra. Cuando volvemos a la feria decido liarme un cigarrillo y se convierte en la atracción de los indis, al principio nos parece curioso, después me piden hacerse algún cigarro y se lo doy pero lo que quieren es el paquete de tabaco entero, me da la risa mientras le cojo de las manos el tabaco indicándole que le doy para un cigarro, no saben liarlo y al final me toca liárselo, el barullo continua y decidimos salir de la presión ya que la curiosidad india es demasiado agobiante. Nos acercamos a la orilla del Ganges, es impresionante la cantidad de pobres y gente pidiendo que hay, no sé si será porque hoy es el día 10 de la festividad de Durga y hay mucho reclamo de turistas indios que vienen a la ciudad. En la orilla muchos se bañan y realizan las abluciones, la atracción que me produce el frescor del agua es tanta, que decido bañarme ya que el rio tiene mucha corriente y no baja sucia, me quedo en gallumbos entre las miradas curiosas de la gente que me señala desde el puente y las escalinatas. Car se descojona y me hace fotos. El agua viene a tal velocidad que te arrastra, nadar es imposible, bueno se puede pero no te mueves del sitio haciendo un esfuerzo total, tienen unas cadenas para que te agarres y no te lleve la corriente. Es súper reconfortante el baño, lo disfruto como un niño y aumento mis turis para llegar al nirvana (jeje, tengo power…). Al salir me espera una mujer con leche en un jarro para que la vierta en el Ganges como ofrenda, para pedir por nuestras almas y la reencarnación, una especie de paripé para obtener dinero, disfrutamos del atardecer sentados en las escaleras del Ghat. Cuando me visto nos vamos a la otra orilla donde está la ciudad, sorteando pobres y disminuidos todos nos piden al vernos, es normal somos turistas y tenemos dinero, pero es muy conflictivo dar a unos si y otros no… solo cuando pasamos desapercibidos damos algo y continuamos rápidamente. Llegamos a una calle donde hay un bazar y lo recorremos dejándonos seducir por los atractivos colores de las tiendas y las gentes, y no tanto por los olores que a veces son insoportables. Una vez en la calle principal música a lo lejos llama nuestra atención, viene una carroza con las divinidades Rama y Ravana montadas en ella y acompañados de un sequito que danzan al ritmo de los músicos. La vuelta la hacemos callejeando por otra parte del bazar, compramos una caja de metal y polvo rojo para los bindis, se está acercando la hora del aarti en el Har-ki-pauri así que nos acercamos a verlo esta vez desde el puente, llegamos tarde y como hay tanta gente no nos planteamos entrar, a nuestras espaldas comienzan los fuegos artificiales y la quema de las esfinges, decidimos sentarnos en las escaleras del ghat a ver el espectáculo, nos abordan de vez en cuando mendigos pidiendo insistentemente, a los que no les vale que les digas que no, pasamos y al final son los propios Indis que están a nuestro lado quienes les reprenden, disfrutamos del entorno hasta que se hace tarde y comenzamos el camino de regreso sorteando gente, ricksaw, motos, bicis, vacas, mierdas de vacas y demás elementos hasta la estación de ricksaw, cuando llegamos intento negociar el precio 10 rs por persona pero no están dispuestos a bajar de 90 por los dos, a pesar que les digo que vale 10 rs, lo intento con varios ricksaw, incluso con los que llevan a gente, pero es tan duro que al final paso de su cara y nos vamos andando, tardamos 30 minutos en llegar, el camino lo hacemos con una multitud de gente que va camino de Risikesh donde por el camino hay más esfinges del Rama y Ravana, los jóvenes llevan trompetas que tocan mientas ríen, como es de noche pasamos mas desapercibidos, pero cuando nos ven, nos saludan joviales, es un espectáculo vivirlo. Mañana tenemos planteado ver el aarti a las 6,15 de la mañana, que a mí me parece más atractivo, ya veremos si es así o no,

modulo de flirck para tu web